Si el Pediatra no Habla Espanol

Estrategias que pueden ayudar con el problema.

Problema: Un pediatra que solamente habla ingles

"Es un problema grande cuando uno lleva a su niño a un pediatra que solamente habla inglés y tú hablas sólo español", dice Carmen García, ecuatoriana de 37 años y madre de cinco hijos de 10 meses, 3, 4, 11 y 15 años. Ella recuerda con horror una madrugada cuando debió ir a una sala de emergencias en Nueva York con dos de sus hijos, quienes tenían vómitos y diarrea incontrolables. García se daba cuenta de la urgencia de la situación y se desesperaba más al no encontrar a nadie que hablara su idioma. Finalmente dio con una señora puertorriqueña que la ayudó a entenderse con los médicos. "Ella me hizo el favor y se lo agradeceré siempre, pero no es lo mismo hacerlo así que con mis propias palabras", resume García. "¡Imagínese qué hubiera pasado si esta señora me hubiera traducido algo mal!".

Este caso es muy común en la comunidad hispana. El reto de la comunicación sigue creciendo a medida que aumenta la diversidad en el país. Una de cada cinco personas (unos 60 millones de habitantes en Estados Unidos) hablan un idioma además del inglés en el hogar. Según las estadísticas, cada 19 segundos entra al país alguien que habla poco inglés. Y el español es el idioma más solicitado para las citas médicas. Lo peor del caso es que esas barreras idiomáticas entre pacientes y médicos provocan problemas como malentendidos, información incompleta, diagnósticos incorrectos, medicamentos o dosis inapropiados, entre otros problemas.

Hay factores que pueden ayudar con el problema de la interpretacion.

La suerte y la inteligencia de los padres a veces resulta bien. La experiencia de la española María Loira, de 33 años, demuestra la diferencia entre tener un pediatra de habla hispana y uno de habla inglesa. Lo interesante es que Loira asegura que las experiencias con los dos pediatras fueron buenas, indicando que hay factores que pueden ayudar con el problema de la interpretación. Loira tiene tres hijos, de 14, 11, y 2 años de edad. "La primera pediatra que tuvo mi hijo solamente hablaba inglés. Ella trataba conmigo y yo le insistía en hablar despacio o le pedía que repitiera lo que me había dicho si no le entendía. Por suerte, esa pediatra tenía una enfermera que hablaba español. Quizás por eso nunca viví una mala experiencia, pero también es cierto que ninguno de mis hijos tuvo un problema fuera de lo común", agrega. En realidad, cuando no sabía expresar su problema en inglés, Loira apelaba al lenguaje corporal. "Yo le tocaba una oreja a mi hijo para decirle al médico que tenía dolor de oído", dice. Por suerte, Loira tiene ahora un pediatra hispano, y ya no se siente tan ansiosa ni culpable.

Cathy Ward, M.D., es pediatra en la ciudad de Nueva York. Sólo habla inglés y en su práctica privada enfrenta situaciones similares a las mencionadas. Ward tiene estrategias específicas para entender a sus pacientes que sólo hablan español. Para asegurarse de que todas las preguntas de los padres tengan respuesta, busca ayuda de un intérprete y empleado de su consultorio. Como la pediatra de Loira, la doctora Ward explica que los pediatras pueden entender mucho sin que los padres (o sus hijos) digan nada. El caso obvio es el de un recién nacido, quien no puede comunicarse con palabras. Otra estrategia usada por Ward es observar a los padres para identificar señales no verbales para entender el nivel de ansiedad que sienten frente al problema de un hijo. Esto ofrece a la pediatra información acerca de la severidad de la enfermedad del niño. Dice Ward: "Ya tengo suficiente experiencia en este tema como para entender lo que le ocurre a un recién nacido si los padres no están en el mismo cuarto. Al mismo tiempo, dado que los padres conocen a sus hijos más que yo, es en realidad responsabilidad de ellos comunicar el grado de severidad del problema de sus pequeños. El deber del pediatra es escuchar y tratar de responder a sus inquietudes". Mónica Calvo tiene 35 años, es de España y tiene un hijo de casi 2 años. Calvo comenta el apoyo que le da su esposo, quien habla inglés y suele hacerle las citas médicas o ir con ella al consultorio. Pero una vez no pudo ir. "Fue muy difícil. Durante esa cita me manejé con el inglés que tengo, que es poco", dice Mónica, agregando que en realidad quería un medicamento para su hijo, pero no se lo dieron. Tuvo que regresar al día siguiente, esta vez con su esposo, y fue entonces que el doctor les dio la receta. "Imagínese si el caso hubiera sido grave. Para colmo, a mí me acobarda el inglés; si el doctor no me entiende, me callo, y eso es terrible. Por eso siempre les digo a las madres latinas que no se acobarden como yo, que busquen soluciones creativas. Sin embargo, soy optimista, todo tiene solución. Sea como sea, lo ideal no es usar a un intermediario para entender lo que le está pasando a un hijo en una situación médica peligrosa", resume Calvo.

Consejos y Estrategias

  • El trabajo del intérprete es describir exactamente lo que el paciente dice. No es conveniente ni aconsejable que interpreten sus palabras sino que las traduzcan fielmente. Hay intérpretes entrenados para interpretar y descifrar la expresión infantil, pero cobran más caro.
  • Cuando no hay un intérprete. El doctor Renato Alarcón, profesor de psiquiatría y director del Mayo Clinic College of Medicine, recomienda que la familia pida ayuda a un adulto fuera del círculo familiar que hable bien el inglés. Maestros, padres, vecinos o compañeros de trabajo también pueden ser opciones viables. Asegúrate primero del nivel del inglés que tengan.
  • Servicios profesionales. Hay compañías proveedoras de servicios linguísticos por vía telefónica para hospitales e individuos. La llamada es gratis. También puedes visitar la página web de Language Line Services (http://www.languageline.com) o, si prefieres tener un intérprete en la línea en segundos, ponte en contacto con Cyracom Over the Phone Interpretation. En este último caso, visita http://www.cyracom.com/?PageId=3. El servicio te costará un promedio de $3.95 por minuto.
  • Nunca pidas que un hijo sea intérprete. Dice el doctor Alarcón: "Si no hay un intérprete disponible, ni el niño ni ninguno de sus hermanos debe hacerlo. La información que dan a los padres puede ser incompleta, prejuiciada, o resultar en una dinámica rara en la familia y derivar en culpas si algo anda mal".
  • Nunca te atemorices. Si te sientes confundida o perpleja, mantén la calma. No proyectes tus sentimientos de enojo o frustración en el médico ni su consultorio. Tampoco te enfurezcas porque eso no arregla nada.
  • Situaciones de desesperación. Trata de aprender palabras o frases claves que puedan servir de guía al médico. Alarcón habla de la estrategia doméstico-creativa, que consiste en dramatizar teatralmente la situación con gestos para que el médico entienda lo que le estés tratando de explicar.
  • Sé honesta. Es importante no exagerar la condición de tu hijo si no es una emergencia. Tampoco exageres tu tranquilidad si realmente se trata de una emergencia, algo muy urgente o tienes una inquietud que te quita el sueño.

Copyright © 2008. Used with permission from the June/July 2008 issue of Ser Padres magazine.

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