Los chicos hispanos y la tele

Nuevos estudios revelan que los ni?os hispanos son m?s adictos a la TV de lo que se esperaba. He aqu? soluciones al problema.

El verano pasado, mis hijos no cab?an de felicidad cuando les cont? que pasar?amos una semana en una hermosa caba?a en Nueva Hampshire, con un lago lleno de truchas que pescar, bosques llenos de trochas por explorar, varios primos con quienes jugar. Todo muy bien hasta que mencion? que no habr?a televisor.

"?C?mo podemos vivir sin televisi?n?", me pregunt?, aterrado, Lucas, de 9 a?os. "Tendremos computadora ?verdad?", dijo Leah, su hermana de 7.

A eso hemos llegado. Nuestros hijos no conciben un mundo sin pantallas. A pesar de sus protestas en estas ?ltimas vacaciones, nos desenchufamos, sobrevivimos y la pasamos de maravillas. Dejamos atr?s el PlayStation, los DVD y los Game Boy. En cambio llevamos cartas, libros y juegos de mesa. En las tardes, despu?s de pasar divertidos d?as al aire libre, nos reun?amos para jugar, conversar y descansar. Lucas devor? La isla del tesoro. Leah dedic? largas horas a un rompecabezas. Jugamos al Scrabble. Tuvimos largas pl?ticas. Pasamos un d?a entero en un museo infantil. Vimos que existe un mundo interesante y cautivador m?s all? de los televisores. Apenas medio siglo despu?s de que el medio inundara los hogares americanos, esto es toda una revelaci?n.

    Primero, la dura realidad

    Estudio tras estudio nos dice que el aparato puede perjudicar la formaci?n de nuestros hijos. Sin embargo, parece ser omnipotente en nuestras vidas. Seg?n la American Academy of Pediatrics, los ni?os necesitan jugar activamente para desarrollar sus capacidades mentales, f?sicas y sociales. Pero el problema central es que el ni?o promedio ve tres horas de televisi?n al d?a.

    Datos de Nielsen Media Research indican que los ni?os hispanos en los Estados Unidos son particularmente adictos y ven de dos a tres horas m?s de televisi?n por semana que el p?blico infantil en general.

    En estos tiempos en que a los padres nos hacen falta varias horas adicionales al d?a, permitir que los chicos se mantengan ocupados e hipnotizados por la televisi?n es muy pr?ctico y tentador. Sin embargo la mayor?a de los estudios dicen que tambi?n puede ser nocivo: seg?n el University of Michigan Health System, la televisi?n reemplaza la recreaci?n activa y el ejercicio, la lectura y la conversaci?n, aumenta el materialismo y, en exceso, empeora la lectura y el rendimiento escolar.

    Adem?s, el problema afecta a los ni?os latinos de maneras particulares. Veamos algunas de ellas:

      • Inactividad: Seg?n los Centros para el Control y la Prevenci?n de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC por sus siglas en ingl?s), cuando se suma la inactividad de los ni?os que pasan mucho tiempo ante pantallas con dietas deficientes y ricas en comida r?pida, el resultado es ni?os latinos particularmente susceptibles a la obesidad, la diabetes de tipo 2 y las afecciones card?acas, entre otras.
      • Perfil ?tnico: Cerca del 40 por ciento de los menores de 19 son ni?os de color, pero pocos de los rostros de los programas de televisi?n representan su raza o patrimonio cultural, seg?n el estudio Fall Colors de Children Now, una organizaci?n dedicada a abogar por los derechos de los ni?os. "Cuando ciertos grupos son privilegiados y otros son excluidos, eso env?a un mensaje, particularmente a los televidentes menores, que estos grupos son valorados de manera diferente por la sociedad. Esto puede afectar lo que los televidentes sientan sobre s? mismos y los dem?s", dice el estudio. Han surgido programas como Dora la Exploradora y Dragon Tales, que incorporan nuestra cultura e idioma. Pero los logros alcanzados en la programaci?n, sigue el estudio, son atenuados por el hecho de que a menudo se presentan personajes latinos en papeles de delincuentes o empleadas dom?sticas.
      • Contenido sexual: Un estudio titulado "?Ay, Caramba!" sobre la programaci?n en espa?ol, realizado por la organizaci?n Parents Television Council, descubri? que aunque las cadenas latinas muestran menos violencia y malas palabras, el contenido sexual es tan alto como en la televisi?n en ingl?s, los canales parecen favorecer lo sensacionalista, y la programaci?n durante las horas pico no es necesariamente apropiada para las familias en general.

        Actividades simult?neas

        Adem?s del tiempo que los muchachos pasan frente a la tele, ?ltimamente les dedican muchas otras horas a otros medios. En el estudio de este a?o Generaci?n M (por Medios) de chicos entre 8 y 18 a?os, la Kaiser Family Foundation concluy? que los muchachos de la actualidad llevan vidas saturadas: les dedican un promedio de casi 6 horas y media diarias a los medios. Pr?cticamente un trabajo a tiempo completo, se?ala.

        Aunque la abundancia de los medios en el mundo de ni?os y j?venes ha aumentado en los ?ltimos cinco a?os, el tiempo total que les dedican es el mismo, revel? el estudio. Pero los medios tienen mayor presencia en su vida porque muchos usan varios a la vez.

        "En realidad los ni?os no han reducido su consumo de televisi?n sino que est?n haciendo varias cosas a la vez", dice Melissa Caldwell, directora de investigaci?n del Parents Television Council. "Mientras conversan con sus amigos por computadora tambi?n ven televisi?n o escuchan m?sica".

        Muchas familias en todo el pa?s se esfuerzan por cambiar las cosas. Elmer y Susan Huerta de Clarksville, Maryland, por ejemplo, les limitan la televisi?n a sus hijos desde peque?os. Siempre escogieron programas de calidad para Ricardo, de 11, y Patricia, de 7, en vez de dejar que viesen lo que quisieran. Y los juegos electr?nicos nunca entraron por su puerta. Ahora los ni?os ven media hora de televisi?n diaria en la semana y una hora durante el fin de semana. A veces protestan, pero les gustan tanto los libros que si se les da a escoger entre ver tele o leer, escogen esto ?ltimo. Ricardo incluso fue reconocido por el gobernador de su estado hace unos a?os por no ver televisi?n durante dos semanas. Todo esto tom? ofrecerles actividades alternativas, sentar el ejemplo y tener mucha disciplina, dice Huerta. "Lo m?s f?cil es prenderles la TV para hacer nuestras cosas".

        Frank Vespe, director ejecutivo de TV-Turnoff Network, organizaci?n que recomienda que se limiten las horas que los ni?os pasan viendo tele, dice que las estad?sticas indican que el porcentaje de ni?os que ven poca televisi?n durante los d?as de clases, o no la ven del todo, est? aumentando. Su grupo promueve que se apaguen los televisores una semana completa de la primavera a fin de a?o. M?s y m?s organizaciones apoyan sus esfuerzos, y m?s y m?s familias de todo el pa?s que participan en el evento descubren el maravilloso mundo del televisor apagado, se?ala el l?der.

          C?mo eliminar la adicci?n

          "Si lo hacen--afirma Vespe--los dos primeros d?as son un poquito dif?ciles. Cuando repentinamente tienen tres horas adicionales al d?a, muchas personas se sienten perdidas. Pero con el tiempo descubren que, caramba, de buenas a primeras tienen m?s tiempo para hacer las cosas que les gustan. Pasa a ser una experiencia agradable. Antes no se ten?a idea de cu?nto tiempo se estaba pasando frente al llamado chupete el?ctrico".

          Enrique Soros, due?o de una acade-mia de ingl?s y voluntario que desde Maryland ayuda a organizar campa?as similares en varios pa?ses de Am?rica Latina, opina que es una tendencia grav?sima.

          "Se mira tanta televisi?n que es evidente que estamos hablando de una grave dependencia", dice Soros. El resultado de esta adicci?n a la pantalla, asegura, provoca "familias casi sin alma", incapaces de desarrollo normal. Soros compara los esfuerzos por dominar las fieras de las pantallas a los de un David contra Goliat. "En general, la mayor?a de los medios no est?n desesperados por transmitir valores", se?ala. "No es un servicio sino un verdadero comercio".

          Sin embargo, considera que tras informarse, los padres pueden tener un impacto significativo si es que realmente se toman el problema en serio. Pero no es cuesti?n de simplemente de apagar el televisor y volver a meterse en su mundo, sino ayudar a llenar el vac?o jugando y prest?ndoles atenci?n adicional a sus hijos, explica. Y aqu? es donde los padres hispanos deben hacer el mea culpa y tratar de cambiar sus vidas, dedic?ndoles a sus hijos no s?lo m?s tiempo sino tambi?n de mejor calidad.