Son golosinas o medicamentos?

Muchos padres se sorprenderán al saber cuántos productos potencialmente tóxicos parecen apetecibles a los ojos de sus hijos porque los pequeños no saben diferenciarlos. He aquí una guía para proteger a su familia.

Puede suceder repentinamente.

Julie Hyde, de Ashland, Oregon, estaba preparando la cena cuando Ally, su hija de 18 meses, fue hasta el baño, se subió a un banquillo, agarró una botella de jarabe para la tos que había usado su padre unos minutos antes y se la tomó. Molly Stephan, una nena de 3 años de Miami, encontró debajo de su cama un tubo de plástico con veneno para hormigas. Lo llenó de agua y también se lo tomó.

Por suerte, ninguna sufrió efectos duraderos. Sin embargo, Rex Souder, de Bellevue, Nebraska, tuvo una experiencia aterradora. Su bebé de 19 meses se tomó una botella de aceite para lámparas que encontró en un mueble en la casa de su abuela. Afortunadamente, la abuela se dio cuenta y lo llevó inmediatamente a la sala de emergencia. Sin embargo, el bebé tuvo que ser trasladado a otro hospital mejor, ya que el aceite había pasado a sus pulmones y no podía respirar. Los doctores lo tuvieron que poner en un respirador y se pasó 13 días internado. ?Jamás supe que tenía algo tan peligroso en mi casa?, dijo su abuela Judy. Estas historias son sólo algunas de las 2.4 millones de ellas que suceden todos los años con productos tóxicos. Un promedio de un incidente cada 13 segundos. Casi la mitad de los incidentes involucran a niños pequeños a quienes les gusta trepar, explorar y llevarse todo a la boca. Muchos envenena?mientos también suceden si los chicos aspiran vapores tóxicos o se exponen a químicos nocivos para la piel o los ojos.

La mayoría de los casos no son lo suficientemente serios como para resultar en una internación. Un estudio realizado en el 2005 por el American Association of Poison Control Centers halló que casi 130.000 niños menores de 6 años necesitaron algún tipo de tratamiento, y cerca de 760 niños tuvieron algún incidente potencialmente fatal o resultaron con daños permanentes.

Los culpables más comunes son: medicamentos con y sin receta, suplementos dietéticos, cosméticos, productos para la higiene personal, pesticidas y productos de limpieza para el hogar. Algunas de las sustancias que contienen estos productos son particularmente peligrosas porque son fatales en mínimas cantidades y se absorben rápidamente en el torrente sanguíneo.

"Los padres por lo general subestiman este peligro y por ello suelen dejar estos productos al alcance de la mano de los pequeños", dice Rose Ann Soloway, R.N., toxicóloga clínica en el National Capital Poison Center, en Washington, D.C.

Hay algunas vitaminas para adultos que contienen hierro que pueden causar vómitos con sangre, daños al hígado y hasta inducir un estado de coma. Si, por ejemplo, los chicos llegan a tragarse una loción para afeitar, así como alcohol o un antiséptico bucal, aunque sea en pequeñas cantidades, ello puede derivar en la baja de la glucosa en la sangre, lo que puede provocar convulsiones y eventualmente la muerte.

Los niños menores de 2 años son especialmente vulnerables a los efectos del veneno. "Tragan cantidades muy grandes en relación al tamaño de sus cuerpos y sus órganos en desarrollo y sus sistemas nerviosos son extremadamente sensibles a estos químicos", dice Gary S. Wasserman, D.O., jefe de medicina toxicológica en el Children?s Mercy Hospitals & Clinics, en Kansas City, Missouri. "Hay ciertas cantidades que en niños más grandes causarían efectos más leves".

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