En mis planes no estaba divorciarme, pero llegó un momento en que peleaba demasiado con mi esposo. Luego, ni siquiera había diálogo y tras varias amenazas tomé la decisión de hacerlo. Valentina, mi hija mayor, tenía 5 años y David apenas unos meses. Para mí esto significó pasar de ser ama de casa a madre trabajadora de tiempo completo, y para mis hijos todo derivó en cambio de casa, escuela, amigos y hasta de alimentación. Todo fue tan difícil como inevitable y doloroso... una experiencia horrible", cuenta Astrid Garzón, residente de Atlanta.
El caso de Garzón se repite más de lo que muchos quisieran o llegan a sospechar. La mayoría de los estudios poblacionales concuerdan en que casi la mitad de los matrimonios terminan en divorcio. Tradicionalmente, la tasa de divorcio hispana fue siempre menor a la norteamericana, pero en los últimos años viene aumentando significativamente al punto que, según muchos demógrafos, ya ronda la misma cifra. Sin embargo hay una diferencia considerable entre las dos tasas: los latinos se divorcian mayormente unos 7 u 8 años después del matrimonio, mientras que los norteamericanos suelen hacerlo durante los primeros 5 años de vivir en pareja o estar casados.
El divorcio es la solución cada vez más frecuente para las parejas que desean terminar una relación con la que no se encuentran satisfechas, y los hispanos no son ajenos a ella, según los expertos consultados. "Las personas no se están preparando bien para el matrimonio, se casan muy jóvenes o con expectativas irreales y a veces dan por terminado el matrimonio demasiado rápido, sin tener en cuenta que el divorcio siempre tiene consecuencias en los adultos y especialmente en los niños. Muchos se enamoran del amor en vez de la persona con la que deciden compartir su vida, otros idealizan la realidad", asegura Rafael León, consejero de parejas del Puerto Rican Family Institute, en Nueva York.
"Más allá de que el divorcio sea amigable o no, los pequeños siempre se van a ver afectados. Los niños se toman todo a nivel muy personal, son egocéntricos; la mayoría de las veces piensan que es su culpa, sea por sus malas calificaciones o porque no se portan bien. Sin embargo, el impacto del divorcio es menor cuando se busca ayuda o se les explica la situación", dice Aida Méndez, sicóloga y terapeuta familiar del Louisiana Methodist Children's Home, en Shreveport.
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